jueves, 5 de junio de 2014

Las Operaciones de AVC

Una vez que se conformó el AVC, para cumplir con sus objetivos debían buscar los mecanismos para financiar a la organización, tomando en cuenta que, según el criterio de la investigadora de este proyecto; para llegar a los objetivos propuestos, consideraron que la lucha armada era el camino correcto, irrumpieron en una serie de acciones que desde su punto de vista servían como un protesta en contra del gobierno de la época y que desde el punto de vista del gobierno eran atentados que quitaban la tranquilad del país, y que también atentaban contra las leyes impuestas desde el estado. En este trabajo se enuncian algunos de las operaciones más sonadas e impactantes que conmocionaron al país:

Las Espadas de Eloy Alfaro y Pedro José Montero, el Busto de Eloy Alfaro


Si bien desde principios de 1983 AVC hizo un número acciones como recuperaciones bancarias y grafitos, la primera operación que recibió la cobertura de los medios de comunicación fue el robo de las espadas de Eloy Alfaro y Pedro José Montero del Museo Municipal de Guayaquil el 11 de agosto de 1983.

En julio de 1983 se da uno de los hechos que marcan el inicio de lo que posteriormente sería llamado: Alfaro Vive Carajo (AVC), cuando Fausto Basantes decidió unirse al grupo liderado por Arturo Jarrín dado que “pensaba que no debían existir grupos, que debía marcharse conjuntamente, unitariamente”.[1]
Producto de este acercamiento, Jarrín y Basantes comandaron la recuperación de busto de Eloy Alfaro del local del Partido Liberal, de lo cual se relata lo siguiente:
el local partidario era custodiado por un guardián y su familia. La esposa del guardián bonachona y conversadora era muy amigable, quienes realizaban la investigación usan una estratagema para sustraerse el busto sin el uso de la  fuerza,  el  día  de  la  recuperación  una  pareja  de compañeras   visita   el   local   y   dicen   que   están promocionando una nueva marca de aceite, exaltando la calidad  del  producto  y  ofreciendo  regalárselo  si  les
permitían   una   demostración.   Así,   mientras   ellos comprobaban  las  virtudes  del  milagroso  aceite,  dos compañeros penetraron y sacaron el busto. Grande fue la sorpresa de los confiados guardianes al comprobar que el busto del general Alfaro había desaparecido”.[2]

“Se hace la recuperación del busto de Alfaro aquí en Quito, pensando en que no se merecía estar el busto en la sede donde se realizaban banquetes y se organizaban grandes actos de corrupción y se retiro de ahí el busto, haciendo ver que a los cien años estábamos rescatando la heredad de Alfaro”[3], este suceso motivó conflictos al interior del FRPEA.

En una reunión informal, miembros del MIR-M plantearon la necesidad de una definición de la línea de trabajo, así como, su desaprobación a hechos que denotaban un aparecimiento público. Tras criticar la injerencia de Arturo Jarrín en la realización de los recientes operativos, el MIR-M abandonó el FRPEA.

Otra de las acciones realizadas en ese momento por la agrupación fue la recuperación de las espadas del General Eloy Alfaro que se exhibían en el Museo Municipal de Guayaquil, para lo cual el lugar que fue sometido a un análisis pormenorizado del número de personas que laboraban, visitantes, seguridad, tránsito externo, alarmas, horas de mayor concurrencia, complementado con un plan interno y externo y, finalmente, la estrategia de la retirada. Previo al rescate de la espada del general Eloy Alfaro, el grupo armado tuvo dos intentos fallidos, el primero,
“lo montamos el 9 de julio de 1983, se cumplían 100 años de la toma de Guayaquil por Alfaro (…), queríamos saludar este hito histórico; la presencia de numerosos niños que junto a sus maestros efectuaban una visita educativa al museo, impidió que se lleve a cabo la acción.
Una semana después, mientras en el museo ofrecían un concierto el prestigioso guitarrista Kobayashi se debió suspender  el  operativo  por  la  presencia  de  numeroso público y personal de seguridad, que podía haber generado enfrentamientos   afectando   a   la   imagen   de   nuestro movimiento. El operativo debía ser totalmente limpio, detalle que cuidaría siempre AVC, usar la violencia como  último recurso”[4].

Después de estos intentos, el 11 de agosto del 1983, antes del cierre del museo, Arturo Jarrín, Jimmy Solórzano, Rubén Ramírez, Jorge Albán, Marco Troya y Pablo Morán ingresaron al primer piso alto y dominando a dos empleadas y al guardia de seguridad, proceden a romper los vidrios de la vitrina donde se exhiban los objetos personales del general Eloy Alfaro, toman las espadas de Alfaro y Montero, las envuelven en una funda roja, y dejan hojas volantes que explicaba la acción cometida, salen del museo, y montan el operativo de retirada.

A raíz de este hecho, los medios de comunicación ecuatorianos hablan de la existencia de un grupo subversivo al que denominaron “¡Alfaro Vive, Carajo!”. A mediados del mismo mes, “Los Chiribogas” se retiraron del FRPEA aduciendo la intromisión de Arturo Jarrín en el trabajo de la regional de Esmeraldas, así como, el ocultamiento de información referente a un viaje de entrenamiento en Libia que venía preparándose.
Primera Rueda de Prensa


El 23 de septiembre, Arturo Jarrín, Mireya Cárdenas, Edgar Frías, Fausto Basantes, ofrecieron una rueda de prensa clandestina en Pululahua, un centro vacacional al norte de Quito, a la que fueron conducidos los periodistas Carlos Vera y Félix Narváez.

Carlos Vera asegura:
“me dijeron tú eres el primero de la lista, no eres e lúnico, si tú no aceptas tenemos un segundo, me acuerdo que estaba Roberto Aspiazu, y le dije: cómo no voy a aceptar, fueron a la redacción de La Hora, donde yo trabajaba, entró un tipo y me dice: yo soy de Alfaro Vive y le dije:  yo soy Jhon Waine, me dice: no, te digo en serio, quieres ver los alfileres de Alfaro, así le llaman ellos a las espadas que habían sido recién sacadas del Museo de Guayaquil y el busto y como no hoy a quererlas ver, todo el mundo quiere ver, me dice: bueno, no digas a nadie, mañana te recogemos frente a tu casa”[5].
Félix Narváez ratifica este hecho: “tiene que ser este momento o nunca, entonces, me puse un poco duro y le dije que tiene que ser mas tarde, no, no, me dice y se abre la chompa, por eso me quedó la imagen de la chompa y me dice es por esto y tenía un arma y tenía una fotografía, le digo: y bueno de que se trata, me dice: déjeme entrar, la cuestión es muy simple, quiero que me acompañe, es una cuestión muy rápida, no le puedo explicar de lo que se trata y por favor acompáñeme”[6] .
La logística del hecho fue muy bien organizada como lo describe el periodista Carlos Vera:
 “armaron como que había una boda en un club por la Mitad del Mundo, me pusieron gafas oscuras y luego vendas, por tanto, no le molestó a nadie que entraran y salieran carros a cada rato con jóvenes (…), la gente creía que era una boda (…) y lo que estaban era dando entrevista, todavía encapuchados ellos en esa época, con el famoso busto que lo tenían ahí y las dos espadas”[7] .

En esta rueda de prensa se entregó un manifiesto al país en el que se señalaba la existencia de una organización político-militar a la que presentaron con el nombre de ¡Alfaro Vive, Carajo!, este hecho marcó el inicio verdadero de lo que fue AVC.

Días después de la rueda de prensa, Arturo Jarrín y otros militantes alfaristas viajaron a recibir entrenamiento militar en Libia, quedando el comando central a cargo de Fausto Basantes y Edgar Frías.
En Esmeraldas en el mes de octubre de 1983, se lleva a cabo una escuela de formación militar, que por ser denunciada por un morador de la localidad, culminó en la detención de 17 alfaristas, entre los cuales, se encontraba Mireya Cárdenas y Fausto Basantes, acusados de tenencia ilegal de armas y asociación ilícita.
 Recuperación Económica: Banco Del Pacífico En La Villaflora
El 4 de junio de 1984, Arturo Jarrín junto a media docena de guerrilleros realizaron un robo al Banco del Pacífico en el barrio La Villaflora de Quito, luego de perpetuado el asalto, Arturo Jarrín, Rubén Ramírez, Jimmy Solórzano, Manuel Cerón, Santiago Rivera y Guido Llamuca, se refugiaron en la casa de Consuelo Benavides, una trabajadora del Ministerio de Industrias y simpatizante de AVC.

La policía los encontró y luego de arrestarlos los torturó, luego de que su hermana, Beatriz Jarrín, fuera arrestada, la policía hizo creer a Jarrín que su padre también había sido arrestado y que su madre estaba siendo buscada.

Jarrín primeramente dio a la policía un nombre falso pero, temiendo que vejaran a su familia, confesó su identidad, su membrecía en AVC y su participación en el robo al Banco del Pacífico, condenándolo de 6 años de prisión, por su parte, Benavides permaneció detenida por meses, acusada de asociación ilícita, saliendo en libertad el 14 de abril de 1985, pero no pudo encontrar empleo por lo que decidió contactar a miembros de AVC, encontrando refugio en una zona rural de la provincia de Esmeraldas.

Agencia de Noticias del Ecuador

El 4 de mayo guerrilleros de AVC ocuparon las oficinas de la Agencia de Noticias del Ecuador (ANE) en Guayaquil para enviar un mensaje en contra de León Febres-Cordero, entonces candidato a la presidencia del Ecuador, y en apoyo al otro candidato quien llegó a la segunda vuelta electoral de 1984, Rodrigo Borja.

 Robo de Juguetes

En diciembre AVC robó juguetes de una fábrica de Quito para luego repartirlos entre los moradores de los barrios pobres de la ciudad. A fines de ese mes Hamet Vásconez, quien había estado en El Salvador, llegó al Ecuador y se unió al Comando Central de AVC, reemplazando a Jarrín, quien era prisionero en el Penal García Moreno de Quito.
   Posesión de León Febres Cordero


El 10 de agosto de 1984, el día en que Febres-Cordero asumió la presidencia del Ecuador, AVC tomó varias estaciones de radio para anunciar su oposición al gobierno entrante. Fue retenido el licenciado Eduardo Zurita, director de radio Nacional del Estado, y se ocupó una radio en la ciudad de Portoviejo, desde donde se difundió un comunicado en donde se  rechazaba  al  nuevo  régimen  y  se  le  advertía  sobre  su  decisión  de  enfrentar militarmente a la oligarquía.

Toma del Diario Hoy
El grupo realizó otro operativo de impacto mediático el 2 de noviembre de 1984, con la toma del diario Hoy, entraron una noche antes del cierre de la edición y obligaron al diario a imprimir un manifiesto que circuló al siguiente día con el diario, según lo explica Pedro Moncada, “el documento que se publica en el Hoy es la reivindicación de la democracia en armas”, para garantizar el reparto, el jefe de impresión fue llevado como rehén hasta que los diarios fueran distribuidos.
Asalto al Rastrillo de la Policía Nacional
El asalto al Rastrillo de la Policía Nacional significó un minucioso y paciente trabajo investigativo, levantando planos del local y paulatinamente descartando horarios por el tráfico vehicular del sector y por la frecuencia con la que llegaban unidades motorizadas de la policía.
Se impone el correcto criterio militar de que la noche ofrece mejores posibilidades  para  la  retirada;  junto  al  Rastrillo  funcionaba  un  departamento  de comunicaciones de la Policía Nacional, el 11 de marzo de 1985, en un operativo realizado conjuntamente con el M19 por contar con una gran experiencia operativa, AVC decide que una parte del comando operativo vayan disfrazados de policías, esto permitió el fácil ingreso y la dominación de la guardia que custodiaba el objetivo, además, se buscó un vehículo similar al utilizado por la Policía Nacional en esa época; en esa fecha, la Selección de Ecuador jugaba un partido de futbol con su similar de Argentina, en un país futbolizado como el nuestro, ni los policías que hacían guardia en el Rastrillo estaban ajenos a este encuentro deportivo.
Esta situación fue aprovechada por el Comando Operativo que penetró y fue dominando uno a uno a los gendarmes hasta llegar al centro de comunicaciones, donde se encontraban congregados viendo el partido de fútbol, el local fue copado totalmente y se logró luego de romper las seguridades de algunas puertas llevar 631 revolverse calibre 38, 40 carabinas de uso privativo de la Policía, la retirada se dio sin ningún contratiempo y las armas fueron guardadas celosamente.
“En uno de esos casos de Ripley, por lo increíble, una vaca destruyó la tapa de un buzón (refugios donde se guardaban las armas), ubicada en una granja en la ciudad de Quito, lo que permitió que la Policía recupera un contingente importante de armas”144. A principios de abril del 85, Hammet Vásconez fue capturado por la Policía y conducido a prisión, luego de las indagaciones por el asalto al Rastrillo.
Plan Fuga
Otra de las acciones memorables de la agrupación fue la ideada por Marco Troya, militante de AVC, quien asumió la responsabilidad del operativo “Plan Fuga”, en donde se pretendió liberar a Arturo Jarrín, Rubén Ramírez y Hammet Vásconez, Manuel Cerón del ex Penal García Moreno, con objeto de ello, miembros de AVC se encargan de encontrar una casa muy cercana al Penal, desde donde se construiría el túnel.
“Una pareja de jóvenes alfaristas van a trasladarse a habitar en su nuevo negocio, una deposito de papas. Son largos meses de arduo trabajo, de riesgos; la posibilidad del derrumbe con el peligro de quedar atrapados y morir fue  permanente.  No  fueron técnicos  en esta clase de trabajo ni ingenieros, peor guerrilleros del M19, quienes diseñaron  la  obra,  como  sostenían  algunas  versiones periodísticas. fueron nuestros albañiles, maestros en este arte, los que realizaron el túnel que condujo la ibertad a nuestros hermanos”[8].
El 28 de abril AVC realizó una sofisticada operación para liberar a Jarrín y Vásconez del Penal García Moreno. Desde un local comercial vecino, los guerrilleros cavaron un túnel de más de 100 metros. Por él escaparon Jarrín, Vásconez y otros dos miembros de AVC. El escape ocurrió un domingo a las 6:30 a.m. mientras los guardias cambiaban de turno y los demás presos se preparaban para desayunar. El túnel desembocó en el patio del Penal García Moreno, donde los miembros de AVC realizaban ejercicios desde un par de semanas atrás. La construcción del túnel fue supervisada por Marco Troya, quien había tenido experiencia como minero.
Desde el comienzo de sus operaciones en 1983 hasta mediados de 1985 AVC no había realizado ninguna acción que atente contra la población civil. Sus acciones eran principalmente acciones de propaganda. El primer secuestro montado por AVC ocurrió en agosto de 1985, cuando guerrilleros secuestraron al banquero Nahim Isaías, de 54 años, dueño de uno de los bancos más poderosos del Ecuador, Filanbanco.

AVC quería secuestrar a Isaías para obtener un cuantioso rescate para entrenar guerrilleros con el M-19 colombiano y formar una guerrilla rural en el Ecuador. Un objetivo secundario era hacer una declaración política, escogiendo como blanco a un obvio representante de la oligarquía bancaria y comercial ecuatoriana. La lógica del secuestro era que las fuerzas de seguridad no se atreverían a poner en riesgo la vida de Isaías, y se negociaría un rescate financiero con su familia.Por ser esta operación quizás la más nombrada dentro de las operaciones realizadas por AVC, se lo detallará más adelante.

Secuestro de Antonio Briz

Kléber Elías Gía Bustamante luego de permanecer en Chile, ante la muerte del presidente Salvador Allende, pasó al Perú, de donde fue expulsado y de regreso en el Ecuador, retomó el liderazgo de su grupo logrando reagrupar a sus antiguos miembros y sumar nuevos elementos que compartían su ideología. Sabedor que la organización había subsistido con los aportes económicos de sus integrantes, decidió ejecutar un primer secuestro, cuya víctima, a través de sus familiares, entregaría como rescate una cantidad de dinero que se repartiría entre los actores del secuestro, para la adquisición de una imprenta destinada a elaborar material revolucionario, y el resto, para instalar un supermercado que provea de víveres baratos a los militantes de la organización.

La planificación del secuestro se realizó durante algunos meses en el domicilio de Gía Bustamante  en la planificación incluyó el aprovisionamiento de varios vehículos, el sitio a donde ocultaría y mantendría en cautiverio al secuestrado hasta la entrega del rescate.

El 28 de noviembre, los secuestradores ubicados en sitios establecidos, con todos los elementos logísticos que disponían, cubrieron las vías de acceso y de escape, puntos de relevo, vehículos de transbordo, realizaron un simulacro.

El 29 de noviembre, los designados para ejecutar la acción llevaron a efecto su plan, privando de la libertad al señor José Antonio Briz López. En forma inesperada, uno de esos días de intensas negociaciones, apareció la Hna. Francisca López Monsalve con un maletín que debía contener el dinero exigido por los secuestradores, quienes cubrían todos los movimientos. Se percataron que la religiosa no tenía el dinero y que su presencia en el sector era la causa de un intenso despliegue policial.

Gía Bustamante consideró fracasado su plan y pidió a Fernando Dávila Ochoa ordenar a Marco Antonio Pavón Palacios asesinar al secuestrado, para cuyo efecto realizaron un sorteo que “favoreció” a Pavón Palacios quien utilizando una pistola disparó en el tórax de Briz López que permanecía drogado y vendado los ojos. Con la misma arma, Jaime Fernando Abril Revelo realizó un segundo y certero disparo que terminó con la vida del secuestrado.

Consumado el secuestro y ejecución de Briz López, los secuestradores y asesinos se disgregaron. En poco tiempo se capturó a varios de los secuestradores en distintos sitios del país.

 Secuestro a Enrique Echeverría

El 20 de mayo de 1986, el Dr. Enrique Echeverría Gavilanes, en las primeras horas de la noche, luego de cumplir sus labores como Vocal del Tribunal de Garantías Constitucionales, salió de la institución, en su automóvil. El Dr. Echeverría continuaba el recorrido hasta su domicilio ubicado fuera del centro de la parroquia. Faltando un corto trecho para llegar a su domicilio apareció un Trooper blanco que obstaculizó la vía y del que se bajaron tres individuos con uniformes militares. Uno se ubicó en la parte posterior de su vehículo y los otros dos en cada lado del auto.

Apuntándole con las armas que portaban, le dijeron que se quede tranquilo, que no le pasaría nada, que se trataba de un golpe de estado y que estaba detenido. Inmediatamente los dos sujetos se embarcaron en el auto y uno de ellos tomó el volante conduciendo con dirección a Quito por la antigua vía a Guápulo. En el trayecto el auto del Dr. Echeverría sufrió un desperfecto por lo que sin poder arreglarlo decidieron continuar el viaje en el Trooper blanco. Al llegar a Quito dieron varias vueltas para evitar que se percate a qué lugar era llevado, hasta que finalmente llegaron a una casa en Calderón, ubicada en el camino que conduce a Marianitas, un sitio totalmente desolado que no permitía a la víctima orientarse y peor saber la ubicación del lugar escogido para su cautiverio.

Al recordar que en el secuestro y asesinato al señor José Antonio Briz López participaron catorce personas bajo el liderazgo de Kléber Elías Gía Bustamante, miembros de la organización de una ideología política de extrema izquierda, ocultaban su verdadera finalidad, que consistía en obtener recursos económicos. Todos los participantes en el secuestro al Dr. Echeverría se identificaron como miembros de la organización MONTONERAS PATRIA LIBRE. En ella estaban personas que anteriormente formaban el grupo de los GÍAS y otras que militaban en ALFARO VIVE CARAJO, quienes apartándose de esas agrupaciones de extrema izquierda, habían conformado esta nueva y desconocida organización, cuya primera intervención pública fue el asalto que realizaron el 22 de enero de 1986 en el Templo de la Libertad, donde luciendo uniformes militares robaron armas del museo. Los autores del asalto entregaron a diferentes medios de comunicación colectiva, boletines reivindicando este acto delictivo ejecutado por el movimiento Montoneras Patria Libre.

El secuestro del Dr. Enrique Echeverría Gavilanes y mantenerlo bajo estricta vigilancia  El Dr. Echeverría era Vocal Representante del Ejecutivo en el Tribunal de Garantías Constitucionales.

 Secuestro A Periodistas De “La Segunda” Y “Meridiano” Guayaquil

El 24 de mayo de 1985 fueron secuestrados periodistas de “La Segunda” y “Meridiano” de la ciudad de Guayaquil para obligarlos asistir a una rueda de prensa. Las investigaciones señalaron como autores a: Rodolfo Gómez, Fausto Germán Basantes Borja, Édgar Antonio Frías, Alfredo Díaz, César Morán, Tania Barrionuevo García, Roberto Garnica.


   Intento de Secuestro a Eduardo Granda Garcés

El 19 de diciembre en Quito guerrilleros de AVC intentaron secuestrar al empresario Eduardo Granda, de 45 años, heredero de la familia dueña de la cadena de televisión Teleamazonas. La operación fue un fracaso. Los guerrilleros estaban esperando a Granda cuando este llegó a su casa en un barrio al norte de Quito. Dos guerrilleros apuntaron sus armas a Granda cuando este bajó de su auto. Granda se defendió con su pistola. En el intercambio de fuego, Granda resultó levemente herido y escapó a pie hacia una lubricadora a una cuadra de su casa. Los guerrilleros huyeron en un auto. Durante la operación el guerrillero Leonardo Vera resultó herido y fue arrestado por la policía después de que sus compañeros lo dejaran en un hospital.

Todas las operaciones realizadas por el AVC, se dieron como parte de promover su ideología y el pensamiento de que la lucha armada es el camino, se debe mencionar que en ningún caso el AVC, atentó contra la sociedad civil, pues su lucha no era en contra del país sino del  régimen.



[1]Ídem., p.p 55
[2]FRÍAS, Edgar, AVC por dentro, Primera edición, Quito, 1999, pág. 20
[3]Entrevista realizada a Mireya Cárdenas, ex militante de Alfaro Vive Carajo y miembro del Comité de Soporte de la Comisión de la Verdad, 12 de junio de 2009.
[4]FRÍAS, Edgar, Op. Cit., pág. 19
[5]DÁVALOS, Isabel, Documental“AVC del sueño al caos”.
[6] ÎDEM
[7]ÎDEM
[8]FRÍAS, Edgar, Op. Cit., p. 48 y 49

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