jueves, 5 de junio de 2014

Los Entrenamientos de AVC

El movimiento Alfaro Vive Carajo fue integrado por individuos que previo a su militancia eran adiestrados durante el reclutamiento y a medida que se les investiga, la investigadora de este trabajo concluye que recibían formación ideológica con la obligada lectura de libros de tinte revolucionario, historia y realidad nacional. Las personas que participaron estaban conscientes que sus operaciones estarían reñidas con la Ley.

En las acciones cometidas como parte del entrenamiento, comprendieron que en cualquier momento podían ser también detenidos e investigados por las llamadas “fuerzas del orden”.

Para la explicación de este tema se lo divide de la siguiente manera:
  • Entrenamiento en Libia
  • Escuela de Entrenamiento Militar en Colope, Esmeraldas
  • El “Batallón América”
1.1.1.1.1.1 Entrenamiento en Libia
El 25 de septiembre de 1983 un grupo encabezado por Arturo Jarrín viajó a Libia para recibir entrenamiento militar ya que requerían esta formación para enfrentar a las fuerzas regulares ecuatorianas.
Entre los objetivos de AVC estaba la lucha armada como el camino idóneo para la toma del poder político. Dicho viaje había sido conseguido mediante gestiones que aquel realizara, conjuntamente con el M19, desde principios del 83.
Puesto que para esos momentos el Comando Central designado en febrero del 83 se redujo virtualmente a la persona de Arturo Jarrín, a causa de la salida de grupos y de la inactividad de los delegados del MIR-E y del Guayas, en ausencia de aquel, Fausto Basantes asumió la responsabilidad en la dirección de AVC conjuntamente con Edgar Frías.
El curso tenía dos partes: Técnica Militar y Técnica Política. En la Instrucción Técnica Militar les enseñaron montaje y desmontaje de varios tipos de armamento para la lucha armada, en Instrucción Formal les enseñaron diferentes tipos de emboscadas, patrullaje, trinchera, manejo de brújula. 
En Instrucción Política estudiaron el Alfarismo en el Ecuador, Historia del Ecuador, Historia de las Luchas Campesinas y Obreras, Política en el Ecuador. Los libros que sirvieron para estos estudios fueron llevados en el primer viaje y, para dictar las clases, se turnaban entre ellos divididos en tres escuadras: Alfarismo, Historia y Luchas Campesinas.

1.1.1.1.1.2 Escuela de Entrenamiento Militar en Colope, Esmeraldas
Ricardo Arturo Jarrín Jarrín viajó a Libia y Fausto Germán Basantes Borja como segundo comandante asumió la jefatura de AVC. En asocio con Mireya Cárdenas, los hermanos Gladys y Patricio Almeida Montaluisa y otros, instalaron una escuela de entrenamiento militar en Colope, Esmeraldas, siendo descubiertos por miembros de las Fuerzas Armadas y detenidos el 4 de octubre de 1983.

1.1.1.1.1.3     El “Batallón América”
El entrenamiento político militar recibido por miembros de varios grupos subversivos, en distintos países, se había practicado en frecuentes actos que no eran suficientes para lograr el objetivo que perseguían quienes estaban teóricamente preparados para emprender en operaciones guerrilleras, pero para ello necesitaban un enemigo y un teatro de guerra reales.

El M-19 de Colombia venía enfrentándose a las fuerzas regulares de su país, pues tenían un enemigo y un teatro de guerra. En Colombia estaban guerrilleros de distintas nacionalidades y aprovecharon para organizar una estructura militar conformada por un Comandante, un Estado Mayor, compañías, pelotones y escuadras. A esta estructura militar denominaron “BATALLÓN AMÉRICA”.

A este batallón los propios integrantes del AVC, lo definen como la fuerza militar de AVC, como la fuerza militar del M-19, como la fuerza militar del movimiento Túpac Amaru, como un ejército bolivariano, que, si bien este momento, está circunscrito al área geográfica de Colombia, su proyección iba más allá de Colombia, porque las condiciones políticas de Colombia así lo necesitan.

La estructura del Batallón América es la estructura de todo ejército: Comandancia, Estado Mayor, Compañías, Escuadras. Las escuadras tienen su Teniente, el pelotón su Capitán, la compañía su Coronel, Teniente Coronel, mayores, la comandancia tiene generales. Esta es la estructura del Batallón América. Se encontraba integrado por fuerzas de tres países: Ecuador, Perú y Colombia. 

Entre fines de 1985 y comienzos de 1986 se concentraron en el Valle del Cauca, Colombia, delegaciones de los militantes del M-19, Alfaro Vive Carajo y Movimiento Túpac Amaru.

Como parte de este batallón se encontraba Hamet Vásconez Viteri comandando un pelotón en una campaña que denominaron “PASO DE VENCEDORES” que era la marcha de los guerrilleros en febrero, marzo y abril de 1986, enfrentando a su paso a todas las fuerzas regulares colombianas que aparecieran y tomándose varias ciudades de la ruta.

El Batallón América era una escuela donde los subversivos de diferentes países participaban en luchas contra las fuerzas regulares colombianas para adquirir experiencia y conformar batallones en cada país, unidos por un mando central que constituiría el Ejército Bolivariano.

Varios miembros de AVC se integraron a este batallón y participaron en las operaciones de guerra contra el ejército colombiano. Pero como AVC estaba integrada por muchos militantes, la gran mayoría de ellos permanecía en el Ecuador.

1.1.1.1.1.4     El Campo Lucy

Arturo Jarrín tenía como objetivo lograr una zona liberada donde estructurar un rente de partida de la subversión armada para consolidar el poder de AVC. Encargó a dos del comando central de AVC, en el guayas adquirir una propiedad para instaurar un campamento, mismo que encontraron en una propiedad en la selva virgen, cerca del río Cube, en el cantón Quinindé, provincia de Esmeraldas. Trabajaron juntos construyendo avenidas de aproximación y vías secretas de escape, para garantizar la permanencia de los militantes en el lugar.

La preparación militar que recibían en la montaña estaba encaminada a dominar el terreno y la región, dar acceso a los guerrilleros colombianos e iniciar una lucha contra el régimen como venían realizando los miembros del M-19 en Colombia.

La captura de Garcín Nazareno Bennet alias “RIGOBERTO “el 14 de mayo de 1987 dio pistas para que la Policía Nacional localizara el “Campo Lucy”, donde estaban preparando esta acción guerrillera los miembros de AVC juntos con M-19 de Colombia y MRTA de Perú.

Luego de un intenso rastreo en la montaña, se logró ubicar el lugar denominado “Campo Lucy” o “Zona de Guerra”. La escuela fue descubierta el 17 de mayo de 1987, y en ella se encontró dos compartimientos ocultos o caletas en las paredes, en forma de bóvedas recubiertas con madera y plásticos para evitar la acción de la humedad.


Santiago Kignman

Santiago Kingman, fue uno de los fundadores de AVC; profesor universitario en Quito y hacía parte del M-19. Con 27 años se consideraba el viejo del grupo, pues la gran mayoría de integrantes oscilaban entre los 20 años.

Su novia, Patricia Peñaherrera, fue invitada casi adolescente  a guerrear en Colombia y ser parte importante del M-19, pues llegó a ser jefe de las fuerzas especiales del Eme.

La principal actividad de ese grupo de élite era la toma de unidades militares del ejército colombiano.[1] Por lo mencionado anteriormente se puede deducir, que fue Patricia Peñaherrera quien motivo a Kingman a tener parte de su ideología izquierdista, lo que detonó en que formara parte de AVC, siendo un integrante muy importante, ya que se fortalecía la ideología del grupo.






[1] http://www.elespectador.com/opinion/comandante-quitena-del-m-19-columna-440162

Luis Vaca


“Nos torturaban con electricidad en manos, pies, por todo el cuerpo, nos pegaban golpes, patazos... nos ponían una funda plástica hasta que se nos acababa el aire y nos desmayábamos, nos ahogaban…”[1] .

Es el relato de  Luis Vaca, de lo que acontecía si se pertenecía al AVC, de los dos años cuatro meses que estuvo detenido en el Batallón de Inteligencia Militar en Quito, desde noviembre de 1985 hasta marzo de 1988.

Él considera que estuvo secuestrado en el cuartel, sin fórmula de juicio y en ese tiempo fue declarado como desaparecido. Luis Vaca manifestó que el ministro de Gobierno de ese entonces, Luis Robles Plaza “había declarado a las agencias internacionales que yo no existía porque habían borrado la tarjeta del Registro Civil”.  “Me pusieron un calentador, me encapucharon y me dejaron a unos cien metros de la casa en Ibarra”.[2]

Luis Vaca fue parte de Alfaro Vive Carajo, AVC; decidió pertenecer al grupo armado por la “fiebre de América Latina” con respecto a la liberación, quien considera que AVC no fue un grupo terrorista; pues este era un proyecto del de “democracia en armas, con justicia social”. El movimiento Alfaro Vive Carajo pensó que en las elecciones de 1984 iba a ganar Borja y que con él podían organizarse. Sin embargo ganó Febres Cordero y como era representante de la oligarquía no podía representar las necesidades del pueblo ecuatoriano.

Cuando estuvo secuestrado, le mostraban fotografías de los cadáveres de sus compañeros como Ricardo Jarrín, líder del grupo y Fausto Basántez, que era pareja de Rosa Mireya Cárdenas, ex ministra del Gobierno de Rafael Correa.

Luis Vaca considera que estar vivo no es cuestión de suerte sino un milagro y que lo vivido le deja sentimientos encontrados porque “recordar es duro, pero en todo caso sabemos que esto es de justicia”.[3]



[1] Entrevista concedida al Diario “El Norte” de Ibarra
[2] Entrevista concedida por Luis Vaca al diario el “Norte” en Ibarra.

Susana Cajas

"Yo nunca estuve en un interrogatorio vestida, (...) me exigían que me desnudara completamente", recuerda la ecuatoriana Susana Cajas, violada repetidas veces durante su detención clandestina a manos de militares en 1985 por pertenecer a la guerrilla urbana AVC.”[1]

Susana Cajas, fue otra de las víctimas del régimen Febres Corderista, fue detenida junto a sus colegas Luis Vaca y Javier Jarrín, también militantes de AVC.

Los tres fueron desaparecidos y torturados durante 15 días. Veintiocho años después, la Fiscalía presentó cargos contra seis generales y cuatro coroneles en retiro por su presunta responsabilidad en el caso de los tres exguerrilleros, que lograron sobrevivir para asistir al primer caso por delitos de lesa humanidad ventilado ante la justicia ecuatoriana, para conocer de este caso a continuación cito en extenso

"En el año 85, tenía 21 años, estaba en la ciudad de Esmeraldas, con Luis Vaca y Javier Jarrín tomándome un refresco. Llegó un carro de militares y nos pidió documentos, se los entregamos. (...) Inmediatamente después nos llevaron a un cuartel que funcionaba en Esmeraldas, nos sometieron a una serie de preguntas inicialmente de manera no violenta", afirmó la asambleísta suplente del partido de gobierno. Después empezaron interrogatorios mucho más fuertes. Querían que confesara mi participación en Alfaro Vive Carajo (AVC). Permanecimos aproximadamente dos días en ese cuartel. Luego nos hicieron un largo viaje, amarrados y con el rostro cubierto, hasta lo que luego me enteré era el cuartel de inteligencia en Quito, donde permanecimos 13 días más".

"Me desaparecieron quince días; quince días en que mis familiares me buscaron en todas las cárceles, en ninguna aceptaron la detención. (...) La tortura psicológica consistía en todo tipo de amenazas: te vamos a matar; vamos a matar a tu familia. Yo nunca estuve en un interrogatorio vestida, en todos los interrogatorios me exigían que me desnudara completamente, y ahí había toda la aplicación de electricidad, de agresiones sexuales, cuando ellos consideraban que me había portado mal me llevaban al infiernillo, que era un calabozo muy pequeño, donde no podía estirarme". "Vivía con la angustia de que en cualquier momento hubiera un nuevo interrogatorio. Llegaba la noche, no había interrogatorio, pero venían los que me cuidaban a acosarme sexualmente; a sacarme al baño, me tenían horas bajo la ducha. Después de esa experiencia, de pensar diariamente que iba a morir, de sufrir diariamente la tortura, me llevaron a la cárcel. Sentí un alivio. En ese momento no me importaba en qué condiciones estaba, si había hacinamiento; realmente todo era secundario, lo importante era que estaba viva"[2].

Susana Cajas y Javier Jarrin cuyos testimonios al igual que el de Luis Vaca fueron recogidos por la Comisión de la Verdad, fueron sacados de la unidad militar y abandonados en las afueras de Quito, con los ojos vendados y las manos amarradas, según la fiscalía.

Poco después llegaron agentes de civil y los detuvieron porque Cajas llevaba documentos falsos. Estuvo recluida por 20 meses. Su compañero Javier Jarrin quien vive en el exterior y no se hizo presente en la audiencia de formulación de cargos también recobró la libertad, pero Luis Vaca fue incomunicado en un cuarto por dos años y medio antes de ser liberado.




[1] Entrevista concedida por Susana Cajas a Diario el Universo el 10 de octubre del 2013

Juan Carlos Acosta

El 4 de julio de 1958 nació en Quito Juan Carlos Acosta Coloma, hijo del ex Canciller de la República y ex Ministro de Defensa, Francisco Acosta Yépez, y Laura Coloma. Era el menor de tres hermanos, una mujer y dos hombres.

Juan Carlos realizó sus estudios primarios y secundarios en el Colegio Americano de Quito, en el sexto curso de esa institución educativa se relacionó con muchas personas de los grupos sociales de izquierda católica, de izquierda cristiana y “siempre haciendo obra social”.

La familia Acosta Coloma siempre mantuvo una posición  económica  muy  buena,  no  obstante,  Juan  Carlos  optó  por  propuestas revolucionarias,  pues  en  una  sociedad  desigual basta  con  tener  un  poco  de sensibilidad social y un poco de decencia para comprometerse.

Es ahí en donde, se presume que se enroló en las filas de Alfaro Vive Carajo (AVC). En esta etapa de su vida, también compartió con el ex integrante de esa agrupación, Juan Cuvi, quien igualmente estudiaba en el mismo establecimiento educativo.

Acosta ingresó a la Facultad de Economía de la Universidad Central del Ecuador pero, luego, transcurrido un año decidió matricularse en la Facultad de Sociología, además, realizó estudios de Psicología en ese centro académico de educación superior.

Junto con un grupo de amigos formó la carpintería “Lenín”, el cual se considera como su primer trabajo formal. Luego de esto, se dedicó a escribir poemas, cuando sus estudios le permitían. Su familia, después de su muerte, publicó el libro “Poemas” que es una recopilación de sus obras.

Asimismo,  participó  activamente  de  la  política  ecuatoriana,  especialmente,  en  la campaña electoral para la Presidencia de la República en 1983. Durante la primera vuelta electoral respaldó a los candidatos del Frente Amplio de Izquierda (FADI), pero al no pasar a la segunda vuelta esta tienda política, Juan Carlos Acosta decidió dar su apoyo al binomio de la Izquierda Democrática, comandado por Rodrigo Borja, que enfrentó a León Febres Cordero y Blasco Peñaherrera.

Las autoridades de la Guardia Nacional de Costa Rica, el 24 de diciembre de 1983, fueron alertadas de la presencia de un vehículo sospechoso con placas de Panamá, automotor que fue llevado a un taller de un barrio en la ciudad de San José.

Una vez que se realizó una inspección en el lugar, se logró determinar que al interior del tanque que almacena la gasolina del vehículo se encontraban alojadas una gran cantidad de armas. Tras las investigaciones correspondientes se logró determinar que este auto fue  utilizado  en  varios  viajes  que  realizó  Juan  Carlos  Acosta  Coloma  al  país centroamericano.

En uno de estos viajes, Acosta se alojó en un hotel de San José de Costa Rica manifestando ser residente en Quito, funcionario de UNICEF. En noviembre del 83, Acosta ingresó a esa nación en compañía de un ciudadano colombiano. En el último viaje de Juan Carlos Acosta, el integrante de AVC ingresó a Costa Rica haciéndose pasar como peruano y se hospedó en el Hotel Petit, convirtiéndose este en el tercer viaje que realizaba a ese país.

Con el fin de obtener dinero para financiar la guerrilla rural en Esmeraldas, AVC tomó la decisión de realizar un secuestro a gran escala, y se plantearon como objetivo, el retener contra su voluntad al banquero de origen libanés Nahím Isaías Barquet.

En este operativo cae herido Juan Carlos Acosta, en cuanto al sitio donde fue trasladado Acosta tras ser herido, no hay una versión clara de parte de las autoridades, ya que, en primera instancia, en el parte informativo se señala que Acosta y Benavides fueron trasladados al Hospital Luis Vernaza y el policía Vivanco a la Enfermería del Regimiento Guayaquil.

Sin embargo, existe una segunda versión, derivada del parte médico informativo del Dispensario Médico del Comando Provincial de Policía Nacional “Guayas N.-2”, en el que se indica que a las 05h45 de ese día, fueron recibidos el policía Nelsio Vivanco y el detenido Juan Carlos Acosta, ambos heridos con proyectil de arma de fuego.

No obstante, una tercera versión de la misma Policía Nacional, indica que “el detenido Juan Carlos Acosta Coloma, fue trasladado (después de ser herido) al Hospital Territorial, pero no fue posible ingresarlo, porque en el lugar manifestaron que tenían limitaciones de orden interno, que les impedía aceptarlo”[1].

Para el 27 de agosto, Juan Carlos Acosta permaneció en la sala de recuperación, durante este período Acosta no tuvo contacto con ninguna otra persona que no sea el personal encargado de su vigilancia médica.

En la noche del mismo día, Acosta presenta un cuadro de embolia pulmonar, al día siguiente, 28 de agosto, Acosta es trasladado a la unidad de cuidados intermedios.  El mismo día de la muerte de Acosta, es decir, 29 de agosto de 1985, se le practicó a su cadáver la autopsia correspondiente en el Departamento Médico Legal del Guayas, misma que es dirigida al Comisario Séptimo de Policía.

Los médicos determinan que la causa de muerte de Juan Carlos Acosta es por “anemia aguda,  por  hemorragia  interna,  por  lesiones  de  arteria  iliaca  derecha  e  izquierda, producida por proyectil de arma de fuego”[2]. El documento es suscrito por los médicos forenses doctores Miguel Villafuerte y Zenón Delgado.



[1]Jefatura Provincial de Investigación Criminal de Pichincha, IV Distrito, Plaza de Guayaquil, Alcance al parte informativo al señor Jefe Provincial del SIC del Guayas, 1 de Septiembre de 1985, documento sobre detención de Alfonso Benavides y Juan Carlos Acosta
[2]Departamento Médico del Guayas, protocolo de autopsia al cadáver de Juan Carlos Acosta, 29 de agosto de 1985, Guayaquil, Ecuador.

Lourdes Eugenia Rodríguez Jaramillo


Ecuatoriana, nacida en Quito el 20 de julio 1957. En 1982 se produjo el asalto a la Facultad de Derecho de la Universidad Católica en Quito donde sustrajeron un mimeógrafo y una copiadora, acto por el que fueron detenidos: Ricardo Antonio Merino Serrano y  Lourdes Rodríguez Jaramillo.  También participa en el movimiento Montoneras Patria Libre, en la distribución de literatura subversiva, siendo detenida en las instalaciones el Congreso Nacional cuando distribuía hojas volantes de dicha organización y gestionaba la amnistía para los detenidos por el secuestro al Dr. Enrique Echeverría Gavilanes.


José Luis Flores Castillo

Ecuatoriano, nacido en Quito el 10 de agosto de 1961, es un individuo que tuvo activa militancia en el grupo Alfaro Vive Carajo.  El 1 de agosto de 1986; se tomó la Estación Terrena en Conocoto con el fin de transmitir proclamas a nivel mundial, sobre el grupo AVC, hecho suscitado el 21 de julio de 1986.

Participó en la rueda de prensa junto a Robert Vladimir Regalado Bolaños ante un periodista de Canal 4 TV, en el que reivindicaron el asalto al Banco de la Producción de la Av. 6 de Diciembre y Louvre.

Flores, según las versiones de Mireya Cárdenas, fue el presunto delator del movimiento AVC, pues fue capturado por la policía en un allanamiento a la casa de la Florida, este cito a Fausto Basantes, y en una emboscada capturaron a Basantes justo en el lugar de la cita, se confirmó que el pidió al estado luego de ceder a las torturas para delatar a sus compañeros, que le otorgasen una visa a los Estados Unidos.[1]



[1] Idem pp, 58

Édgar Antonio Frías

Ecuatoriano nacido en Cuenca el 31 de mayo de1956, según consta en los archivos policiales, el 12 de agosto de 1974 utilizando el alias de “Braulio” participa en el asalto a la Facultad de Filosofía de la Universidad Estatal de Guayaquil.


Interviene también en una rueda de prensa clandestina en la ciudad de Guayaquil con periodistas de la Segunda y Meridiano, el 24 de mayo de 1985. Participa directamente en la recuperación económica al Banco La Previsora, también participa en la operación de la radio La Fabulosa y Universal.

miércoles, 4 de junio de 2014

Juan Cristóbal Cuvi Sánchez

Ecuatoriano nacido en Quito el 22 de noviembre de 1958, como estudiante de la Universidad Central del Ecuador se relaciona con Ricardo Arturo Jarrín, quien posteriormente lo invita a participar como miembro del grupo Alfaro Vive Carajo, siendo básicamente el encargado de recibir y administrar las finanzas de la organización, tanto en su cuenta personal como guardando cantidades de dinero en efectivo en su casa, para las operaciones; también era el encargado de alquilar inmuebles y conducir vehículos.

Por sus ocupaciones múltiples, Ricardo Jarrín lo contacta con otro integrante de alias “JORGE” quien le daba las órdenes directas que Juan Cuvi las cumplía, durante su permanencia dentro de Alfaro Vive Carajo, Juan Cuvi Sánchez participa en la toma del periódico Hoy con el secuestro momentáneo al Jefe de Redacción para la difusión de una proclama de la organización. El 12 de noviembre de 1984; toma de las instalaciones de DISPACIF, MOLINOS POITIER de propiedad de Novoa Naranjo.

Fue detenido el 7 de agosto de 1985 para ser investigado en relación con el secuestro al señor Nahim Isaías Barquet, habiendo resultado de las investigaciones, autor material e intelectual de dicho acto antijurídico, como miembro del grupo Alfaro Vive Carajo.

Con el fin de obtener dinero para financiar la guerrilla rural en Esmeraldas, Alfaro Vive Carajo tomó la decisión de realizar un secuestro grande, operativo del que estuvieron encargados los miembros del grupo AVC Juan Cuvi y Juan Carlos Acosta, junto con los guerrilleros Henry Guevara Sánchez, Fernando Carmona, Alfonso Benavides y Germán Sarmiento del M-19 de Colombia.


Tras un intenso seguimiento, el 7 de agosto de 1985, se logra tomar como rehén al banquero de origen libanés Nahím Isaías Barquet, quien en ese entonces era el segundo hombre más rico del país tras Luis Noboa.
           
Después de secuestrar a Isaías, los miembros de AVC y del M-19 emprendieron la retirada en dos vehículos, en el primero de ellos, fugó un grupo de apoyo comandado por Juan Carlos Acosta, quienes tenían la misión de llevar a Isaías a Manta y, en el otro auto viajaba Cuvi con varios compañeros del operativo.

Este auto tenía dañado el medidor de gasolina, situación que les obligó por seguridad a llenar el tanque en la gasolinera de Nobol, a la salida de Guayaquil. Coincidentemente, la Policía Nacional  había montado un operativo en la zona, que años más tarde, se conocería que era para capturar al violador Daniel Camargo Barbosa.

Este hecho es relatado por Juan Cuvi, “el rato en que me bajo a poner gasolina, me cae una patrulla de la Policía con armas y, como nosotros no teníamos nada, nos detienen. Los compañeros que estaban en la vía esperando, se regresan, cuando vuelven a ver qué pasó con nosotros se arma una balacera del carajo en esa gasolinera, entonces, huyen y se regresan a Guayaquil, porque presumieron que estaban cerradas todas las vías[1].

Inmediatamente la Policía capturó a Juan Cuvi y dos integrantes del M-19, siendo trasladados al Cuartel Modelo en la ciudad de Guayaquil, donde, según explica, fue torturado en reiteradas ocasiones por agentes de la Policía e Inteligencia Militar.

“A mí me torturaron 35 días, es el tiempo que estuve en el SIC, de los cuales, siete días me pasaron a Inteligencia Militar y allí me torturaron prácticamente esos 35 días. Te apalean,  te  tuercen  las  articulaciones,  te  queman  con cigarrillo, te ponen electricidad en los testículos, en el cuerpo, te ahogan, te sumergen en agua, te ponen el famoso submarino seco: te ponen una funda plástica para que te ahogues y te meten gas, te amenazan de muerte. La guindada, todavía tengo una lesión, o sea, te amarran los pulgares y te guindan a un palo, el cuerpo te va venciendo y luego te dislocan los hombros. Te dan con un palo con un clavo en la cabeza, el plantón; mientras no te torturan, te tiene o parado  o arrodillado, es más, no te dejan dormir, yo no dormí cinco días, entonces se turnan, uno te tortura de noche y otro de madrugada, y cuando no te torturan te tienen arrodillado y si te vas durmiendo te dan un palazo, me pusieron el famoso suero de la verdad, el Pentotal Sódico y te pone en un estado de aletargamiento, te amenazan que van a matar a tu familia[2].

Juan Cuvi fue trasladado al Cuartel del Ejército, 5º Guayas, y con este motivo se le hizo una revisión médica. El certificado de la misma, con fecha 12 de agosto de 1985, firmado por el doctor Freddy Garnica, médico residente, determina evidencias físicas de maltratos.

El 29 de junio de 1985; participa en la reunión con miembros del Parlamento Andino para presentar un acuerdo para la entrega de armas el 2 de agosto de 1990; viaja a Panamá juntamente con Miguel Jarrín y Édgar Frías con la finalidad de conseguir financiamiento para la campaña electoral el 4 de abril de 1991.



[1]Entrevista a Juan Cuvi, quien fuera militante del grupo armado ecuatoriano Alfaro Vive Carajo (AVC),  17 de julio de 2011.

[2]Ídem pp. 26

Fausto Germán Basantes Borja

Se conoce a este integrante como el Comandante Fausto Basantes, fundador de Alfaro Vive Carajo. Se identificó con la línea política de extrema izquierda y en su vida estudiantil llegó a integrar el MOVIMIENTO DE IZQUIERDA REVOLUCIONARIA, MIR, donde tuvo una función directiva a nivel de Pichincha.  Junto a Ricardo Antonio Merino Serrano conformaron un grupo que ellos denominaron OPM que significaba ORGANIZACIÓN POLÍTICO MILITAR, que se constituyó en una fracción del MIR, se sumó a otros grupos de extrema izquierda para constituir ALFARO VIVE CARAJO.

Fausto Basantes, como miembro de Alfaro Vive Carajo, había participado, la recuperación económica a la Cooperativa de Ahorro y Crédito “Andalucía” el 27 de mayo de 1983, 4 de octubre de 1983 fue detenido en Colope, Esmeraldas, por elementos militares cuando se encontraba adiestrando a un grupo de militantes en el manejo de armas y explosivos; el 2 de noviembre de 1984 participó en la “toma” del diario Hoy para difundir proclamas de AVC; el 2 de enero de 1985 participó en el asalto al blindado del Banco de Descuento, en Guayaquil.

Fausto Basantes, el número dos de la agrupación armada Alfaro Vive Carajo (AVC), fue abatido el 4 de enero de 1986 por agentes de la Policía Nacional en una supuesta emboscada  preparada  con  anticipación  producto  de  la  delación  de  uno  de  sus colaboradores más cercanos al interno del grupo.

El seguimiento de los hechos en torno a la muerte de Basantes, remiten a una reunión de los principales mandos de AVC,  efectuada el 2 de enero de 1986 en una casa de la agrupación en el sector “La Florida”, en el norte de la ciudad de Quito. Tras la misma, el principal de AVC, Arturo Jarrín, sale del lugar acompañado de Fernando Flores, quien era un cercano colaborador de Basantes, para cumplir compromisos personales; sin embargo, en el trayecto son interceptados por un agente policial que reconoció a Jarrín, pero este lo soborna, evitando ser aprehendido.

Tras este hecho, Jarrín intuye que la casa de “La Florida” había sido detectada por las fuerzas policiales, y ordena a Flores que regrese al lugar y traslade a Fausto Basantes a un lugar seguro. Ante la premura de la situación, Basantes, al huir, se olvida de llevar consigo dinero, armas y aparatos de comunicación necesarios para la agrupación. Al estar Basantes a buen recaudo, cae en cuenta de la importancia de los objetos olvidados en la casa de “La Florida” y pide a Flores que regrese por ellos esa misma noche. Cumpliendo la orden, Flores llega al lugar y es detenido por agentes policiales que, en efecto, estaban vigilando el inmueble.

Una vez detenido, Flores habría sido trasladado a los calabozos del Servicio de
Investigación Criminal de Pichincha (SIC-P). Mientras tanto, Basantes al no conocer el paradero de Flores, se preocupa y llama al día siguiente, 3 de enero, a la familia de Flores, quienes le informan que su compañero ya había aparecido, lo que tranquilizó a Basantes.

Según versión de la pareja de Basantes en aquella época, Mireya Cárdenas, Basantes se comunicó telefónicamente en la mañana del 4 de enero con Fernando Flores y acordaron una cita a las dos de la tarde de ese mismo día en el sector de la Avenida De La Prensa, zona frecuentada habitualmente por los militantes de AVC.  Antes de la hora señalada, Fausto Basantes llega a la cita pactada con Flores, donde fue presuntamente emboscado por un grupo de policías vestidos de civil que lo aguardaba en aquel sitio, los agentes lo arrinconaron y lo acribillaron.

Según el parte oficial de la Policia Nacional, el encuentro entre uniformados y Basantes fue casual  ya que se asegura que durante un patrullaje cotidiano por la zona de la Avenida De La Prensa alrededor de las 14h15, observaron que un sujeto se bajó de un taxi y reconociendo que se trataba de uno de los hombres requerido por la autoridades judiciales.  Por otro lado, testigos presenciales del hecho aseguran que horas antes de la muerte de Basantes, el ambiente del lugar era enrarecido por la presencia inusual de elementos policiales vestidos de civil y algunas patrullas, lo que hacía pensar que se iba a montar un operativo en el lugar. Asimismo, las versiones de los testigos contradicen lo dicho por la Policía Nacional en cuanto a la forma en cómo murió Basantes, pues se afirma que el militante de AVC, al ser sorprendido por los uniformados, se rindió, sin embargo, fue acribillado. Así lo corrobora Mireya Cárdenas, también integrante de AVC, “a Fausto (Basantes) no le dieron ninguna defensa y, por eso, nosotros decimos que eso fue una ejecución extrajudicial. Con Fausto comienzan ese tipo de ejecuciones y los asesinatos[1].    Inmediatamente  después  de  realizado  el  operativo,  los  elementos policiales procedieron a retirar el cuerpo sin vida de Basantes.  De igual forma, pese a que el parte oficial de la Policía sobre el incidente tacha de casualidad al encuentro de los uniformados con Basantes, un informe de Inteligencia Militar lo desmiente y señala que se llegó al paradero del militante de AVC por medio de la declaración de uno de sus colaboradores, Fernando Flores, quien posteriormente recibió apoyo gubernamental para salir del país.

Según el informe de la Comisión de la Verdad de Ecuador, esta entidad se contactó con familiares de Flores, quienes confirmaron que este se encuentra en los Estados Unidos pero que no tienen contacto con él hace alrededor de 10 años.

Los familiares de Fausto denunciaron la poca predisposición policial para entregar el cuerpo de Fausto Basantes. En lo que respecta a las acciones penales posteriores, pese a la intención de la familia a seguir un juicio en este caso no pudieron contar con la ayuda de un abogado ya que, a decir de Cárdenas, estos no se atrevían a tomar la causa por miedo a que se sigan represalias en su contra.



[1]Comisión de la Verdad Ecuador, Sin verdad no hay justicia. Informe final, Primera Edición, Quito - Ecuador, 2010, p. 217